Derechos Humanos

¿Qué piensan los jóvenes de Venezuela de todo esto?

Todos hablamos del bombardeo de Estados Unidos a Venezuela, la detención de Nicolás Maduro y las declaraciones de Donald Trump pero, ¿se sabe qué piensan los jóvenes venezolanos? Nuestra corresponsal Martina Bonino habló con alguno de ellos para conocer cómo se proyectan a futuro.

Con la intervención de Estados Unidos hacia Venezuela, se abre un espectro de cuestionamientos hacia el derecho internacional, el orden mundial, las democracias, la explotación de recursos naturales y la soberanía. Muchas de ellas sin respuestas, o que llevan a debates eternos, manchados con discursos de odio y peleas innecesarias, cuando en realidad debemos preocuparnos: un país intervino a otro a través de la fuerza.

Hay que aclarar que en la geopolítica no hay sólo blancos o negros. Se puede debatir si esta era la única forma de quitar a Nicolas Maduro del poder. Se puede pensar sobre las vulneraciones cometidas por el gobierno de Venezuela y el de Estados Unidos hacia los derechos humanos y hacia el derecho internacional. Pero lo que no podemos permitir es que la soberanía se vuelva opcional, ni que el discurso de seguridad justifique cualquier accionar. Cuando la soberanía, el derecho internacional, y el principio de no injerencia son aplicados de manera selectiva dejan de ser reglas. 

Luego de las declaraciones del presidente Donald Trump, ha quedado un mensaje claro: a Estados Unidos le interesa el petróleo de Venezuela, pero no tenemos la certeza de que sea de su interés la reconstrucción del país, ni la vuelta a la democracia. Inclusive, se ha marcado como “incapaz” a Maria Corina Machado, lideresa de la oposición venezolana, de ser quien lidere el período de transición. Esto nos tiene que llamar la atención, puesto que no es normal, ni legítimo, que un gobierno extranjero desee -y comunique públicamente- que tomará el control de un país soberano “hasta que consideren que esté apto”. 

No es justo que “celebremos” o “condenemos” los acontecimientos del 3 de enero desde nuestros sillones sin siquiera tener en consideración la mirada de los ciudadanos que han vivido el régimen en Venezuela. Por eso, decidimos hablar con dos jóvenes venezolanos para escuchar sus opiniones y darles un espacio de visibilidad para lo que están viviendo. 

¿Estabas despierto/a cuándo ocurrió? ¿Cómo fue tu primera reacción al enterarte de la noticia? ¿Y la de tu familia y amigos? 

K.: (23 años, Caracas): Estaba dormido. Me desperté brevemente con sonidos graves y lejanos, pero no pensé en ese momento que fuera algo tan serio. Una llamada de un familiar fue quien me despertó diciéndome lo que estaba ocurriendo. Las primeras imágenes en redes fueron una locura y luego escuchar los primeros bombardeos a lo lejos fue algo aterrador. Recuerdo que lo primero en pensar fue: “Que Dios proteja a este país”. Me comuniqué rápidamente con mis amigos y allegados, la reacción fue similar: incredulidad, shock, un boost de emociones complicadas de describir. La realidad es que aún, a día de hoy, muchos no podemos ni siquiera reaccionar con fidelidad, primero por la condición de inestabilidad que vive el país lleno de terrorismo de Estado, y en segundo lugar por lo irreal que parece todo. Ver a un dictador siendo retirado por tropas extranjeras pone en el pensamiento un dilema difícil de resolver: ¿Estar feliz por el enjuiciamiento de un tirano que acabó con los tuyos o sentir pánico por lo que puede significar en un futuro?

H.: (24 años, Caracas): Sí, estaba despierta cuando escuché un sonido de explosión que además hizo retumbar mi puerta. Por mi mente pasó rápidamente el pensamiento de que estuviese temblando, pero luego de la explosión escuché los helicópteros y lo que pensé fue "nos están sobrevolando". Supe que muy posiblemente estábamos ante una acción militar estadounidense, que se veía venir, y me levanté para ir a despertar a mi familia. En casa estaban todos dormidos y cuando los desperté para decirles lo que estaba pasando su desconcierto se sumó al mío. No entendíamos bien lo que estaba pasando, pero rápidamente empezó a correr la información y entendimos que Caracas estaba siendo bombardeada. Horas después fue que se hizo oficial la captura de Maduro, pero en ese momento sí estábamos todos dormidos en casa.

¿Qué deseás para el futuro cercano en la dirigencia política y la presidencia de Venezuela? ¿Pensás que va a ser posible? 

K.: Estabilidad. No hay deseo más profundo que el de recuperar, poco a poco y con sus dificultades intrínsecas, el rumbo de este país que tiene todo el potencial y la necesidad de seguir adelante. La liberación inmediata de todos los presos por motivos políticos. Y el inicio de movimientos hacia la transición democrática. Esos tres puntos, para mí, son los más importantes. ¿Pienso que serán posibles? Habrá que trabajar para que lo sea, no queda de otra.

H.: Lo que deseé en un principio era una estrategia que involucrara a María Corina Machado y Edmundo González. Por el momento, parece que esto no va a poder ser. Lo más preocupante es que el resto del gabinete de Maduro sigue en el país y en el poder, por lo que ahora espero es que EE.UU. tenga un plan firme para extraer al resto de los miembros de la dictadura y que verdaderamente se logre la transición de la que se habla, con los líderes que un 70% de los venezolanos escogimos el 28 de julio de 2024 y respaldamos hasta el día de hoy.  

¿Qué rol piensa que tienen tomar los jóvenes a partir de ahora en el futuro de Venezuela?

K.: El de una generación con deseo y visión renovados para actuar políticamente por el país. Quebrar estructuras antiguas en lo socioeconómico, construir un nuevo futuro con ideas frescas que se han venido gestando en estos años de preparación "clandestina" (por llamarlo de alguna manera) y el ferviente amor por una patria de la que nos han hablado pero nunca hemos conocido: Venezuela libre, democrática y plural.

H.: No lo tengo muy claro, sinceramente. Diría que nos toca seguir exigiendo que ocurra la transición que EE.UU. dice buscar. Por lo demás, creo que estamos a la expectativa de lo que el liderazgo opositor pueda indicar, pero sé que estamos todos unidos en el sentimiento de esperanza mezclada con incertidumbre, dispuestos a atender el llamado de María Corina y Edmundo. Seguimos tratando de hacer escuchar nuestras voces vía redes sociales para desmentir narrativas "anti-imperialistas" que, finalmente, se parecen más a la corrección política que a una verdadera preocupación por el futuro de Venezuela, que es lo que realmente nos mantiene a nosotros ardiendo pese a las circunstancias.