¿Qué cordilleras cruzaría hoy San Martín?

Cada 17 de agosto, en Argentina recordamos el paso a la inmortalidad del General José de San Martín. En esta nota Martina Bonino reflexiona que recordar a nuestros próceres debería servirnos para ponerle un freno a la cotidianidad y reflexionar.

Cada 17 de agosto recordamos el paso a la inmortalidad del General José de San Martín. Sin dudas, el prócer argentino más renombrado y reconocido a nivel mundial. San Martín no solamente tuvo un rol esencial en la Independencia de nuestro país, sino también en regiones vecinas. Por eso, lo recordamos como el gran Libertador de América. 

Él entendió que la verdadera libertad no se da solamente en la batalla, sino que arranca desde la cabeza, y que a veces liderar significa dar un paso al costado…Entendía que sin independencia no había dignidad, y que esa libertad debía llegar a todos los grupos por igual. Por eso, junto a la liberación territorial, San Martín planteaba educación y derechos, porque sabía que un pueblo ignorante podía ser libre en el mapa, pero no en su vida cotidiana.

Si San Martín tuviera que cruzar hoy una cordillera, ¿cruzaría nuevamente la Cordillera de los Andes? ¿O aquella de las desigualdades y la injusticia? En 1817 la libertad significaba librarse del dominio colonial; en 2025, “la libertad” tiene muchos matices. Nuevamente las efemérides nos invitan a reflexionar sobre la importancia de la libertad, y aunque parezca reiterativo, me parece importante detenernos a pensar qué significa ser libres. 

Recordar a nuestros próceres no tiene un propósito meramente protocolar para los actos de escuelas, sino que debería servirnos para ponerle un freno a la cotidianidad y reflexionar sobre las limitaciones que tenemos. ¿Qué cordilleras cruzamos? ¿Damos un paso al costado para que otros continúen las luchas?

En tiempos donde todos parecieran estar en una misma bolsa, es importante frenar a cuestionar lo impuesto; pensar en qué decimos y cómo lo decimos, intervenir y animarnos a cruzar cordilleras. Seamos libres, ¿lo demás no importa nada? Sí, lo demás nos importa, porque es parte de nuestra libertad. Seamos libres, pero libres de verdad.