Sociedad

Por qué marchamos por la universidad pública

El mate, la familia los domingos y la chacarera: hay cosas que son indiscutiblemente hacen a la identidad argentina. Una de ellas también es la educación pública, que necesita una nueva demostración de apoyo masivo a nivel federal ante la urgencia por su posible desfinanciamiento.

Fueron muchas veces las que la universidad pública estuvo en riesgo de desfinanciamiento. Esta es una de las más evidentes. Por eso, el 12 de mayo se convocó a una marcha en las principales ciudades del país.

¿Cómo llegamos hasta acá? El conflicto inició en el 2024 por la falta de actualización en los sueldos de los trabajadores docentes y no docentes. Imaginate: desde octubre del 2024 no hay paritarias, así que el Gobierno decide sin discusión cuánto les corresponde de aumento. Ante eso, el Congreso de la Nación sancionó la Ley de Financiamiento Universitario el 21 de agosto del 2025. El presidente Javier Milei decidió vetarla el 10 de septiembre, pero existe una posibilidad de revertir esa medida con una mayoría especial en ambas Cámaras del Congreso: se volvió a conseguir ese respaldo el 2 de octubre.

Aún así, el 21 de octubre el Gobierno dictaminó la ley pero resolvió no aplicarla argumentando que no se determinaba el origen de los fondos para pagar aumentos salariales docentes y becas universitarias. El 23 de diciembre del 2025, un fallo de la Justicia en primera instancia solicitó al Ejecutivo que cumpla con la ley, mientras que el 31 de marzo del 2026 una medida de segunda instancia ratificó esa obligación. Casa Rosada logró un triunfo parcial: podría no implementar la ley hasta que no haya decisión de la Corte Suprema.

Mientras tanto, la urgencia en la situación de las universidades se pueden ver en algunas cifras difundidas por el CEPA (Centro de Economía Política de Argentina):

  • Presupuesto universitario: reducción del 41,6% en términos reales entre el Presupuesto 2026 y el del 2023. Con la ley aplicada, habría sido de un 1,9% más que el 2023.
  • Salarios universitarios: desde noviembre de 2023 hasta abril de 2026 el salario real docente y no docente cayó 34,2%. Si se cumpliera la ley, el poder adquisitivos de los sueldos docentes quedarían 1,3% debajo de noviembre 2023.
  • Becas estudiantiles: se registró una baja del 76% entre noviembre del 2023 y abril de este año. Como ejemplo las becas del Plan Belgrano, diseñadas para carreras estratégicas, son de $81.685, mientras que las del Progresar son de $35.000.

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