Sociedad

Pasión BMX: un estilo de vida federal

La disciplina que nos dio la última alegría olímpica tiene desafíos para todos los que compiten en las provincias: la exigencia, los tiempos y los costos. Todo es finalmente sobrepasado por la pasión y la amistad, en un deporte en donde la adrenalina es alimento.

Jazmín Llorente

El BMX Race es una disciplina del ciclismo en la que hasta ocho competidores corren simultáneamente en una pista de tierra o asfalto llena de obstáculos. Tienen 3 carreras de clasificación y una más de final.

Es un deporte muy exigente, porque casi todos los fines de semanas hay carreras. El Campeonato Nacional tiene 8 fechas; mientras que el Campeonato Latino tiene 4 fechas yeste año los países elegidos son Guatemala, Colombia, Perú y la final será en San Juan, Argentina. También está el Mundial, que se disputa en Australia.

"Hice BMX dos años, me daba miedo pero la adrenalina que sentía en los saltos y las curvas  lo justificaba", cuenta Tomás de Córdoba, quien comenta que se hizo amigos de muchas provincias y eso hacía que sea más divertido ir a entrenar. “Para mi BMX es mi vida ya que entreno con mi familia. En el Olmedo Team, entrenan mis dos hermanos, mi papá es el profesor. Es parte de mi vida, es mi día a día”, asegura. 

A su vez, Julieta -de Santiago del Estero- dice que "lo más difícil es la cuestión de animarme a saltar o hacer manual. Incluso a veces toca correr en otras categoría más altas o con varones. Es algo que estoy trabajando mucho con mi papá y estoy sacándole bien la mano a ese tema".

Otro competidor, Julián de Buenos Aires, detalla que entrena 3 días en pista y 3 días en el gimnasio y a eso le suma los piques, que son pruebas de velocidad que consisten en recorrer una corta distancia en línea recta a la máxima velocidad posible. Se pueden hacer en calles planas, en subidas o bajadas, y sirven para practicar la velocidad de la salida del partidor, que es muy importante para ganar distancia en el comienzo de la carrera. 

Julián no es el único al que le cuesta organizar los estudios, el trabajo y el entrenamiento. Julieta contó que sale de la facultad corriendo para llegar a entrenar. Pero el tiempo no es el único desafío de este deporte. “Lo económico”, dice Julián, cumple un papel importante porque hay que costear los viajes, las inscripciones, las protecciones que se rompen por las caídas  y el mantenimiento de la bicicleta. “Hace poco se me rajo el cuadro de la bicicleta y ese me había salido un millón más o menos; el que me voy a comprar sale un poco más caro”. Las protecciones (el casco, la pechera, las rodilleras) son tan importantes como tener la bicicleta en condiciones porque cualquier caída puede derivar con facilidad a una fractura. 

Esa situación genera tensión en todos los que practican BMX. “Yo creo que la salud mental en el deporte es demasiado importante. Porque si uno no está bien, no puede dar lo mejor de uno mismo y tampoco puede crecer. Frena mucho el no estar bien. Yo visualizo cómo tengo que pedalear, cómo tengo que saltar, cómo tengo que pasar las cosas. Y también me sirve la respiración. Respirar mucho y profundo, eso me ayuda”, relata Agustina, de San Juan.

Tomás y Julieta empezaron a los 6 años a competir; Agustina a los 13 y Julián a los 14. Aunque empezaron todos en distintas etapas, comparten una pasión que hoy es su vida: la de un deporte que no se imaginan no practicar.

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