Nos pegó el trend "poco a poco estoy olvidando tu rostro" y nuestra corresponsal Casandra Leissarrague fue al cine para encontrar respuestas sobre cómo hacían antes de las redes sociales.
¿Es posible olvidar un rostro en el siglo 21?
Probablemente hayas visto ese trend que dice “poco a poco voy olvidando tu rostro”. Este hace referencia a aquellos amores que se van perdiendo en el transcurso de la vida. Y como, sin querer, olvidamos su cara, sus facciones y gestos.
Ahora, ¿es tan fácil olvidar un rostro en una era atravesada por la tecnología? Vivimos consumiendo historias románticas del siglo XIX: Orgullo y Prejuicio, Sensatez y sentimientos, Mujercitas. El amor se convierte en una casualidad. No hay Tinder, no hay Instagram, no hay ciudades hiperconectadas.
Todas esas historias nos remontan a coincidencias entre personajes que se terminan enamorando, aunque los desencuentros, la ausencia de formas de comunicarse, que no existan las cámaras y que únicamente se utilicen cartas, podía tener como consecuencia olvidar el rostro o la voz de esa persona amada. En la última temporada de Bridgerton, por ejemplo, podemos ver como Benedict -el protagonista- se pasa meses intentando reconstruir el rostro de su amada, que había visto una sola vez. En un momento, ese rostro se desdibuja, ya no lo recuerda.
En la actualidad, después de un amor muy grande, nos queda al menos una foto, un perfil Instagram, un chat, un audio que nos recuerde su voz, un video que nos lleve a su risa o sus gestos. Y, por supuesto, la posibilidad de reconstruir a la persona desde esos recuerdos digitalizados.
Si bien, es posible eliminar todo ese registro, siempre existe la posibilidad de stalkear a alguien. Aunque eso sea menos romántico que olvidar su rostro para siempre. De todas formas, tanto para los protagonistas de las películas románticas del siglo XIX como para nosotros en el siglo XXI, el rostro es esencial para la reconstrucción de los recuerdos. Lo que cambia es la facilidad que tenemos para recordarlo digitalmente.