Pasó de un centro de estudiantes a ser la legisladora más jóven de América Latina, y de ahí a producir documentales. Lo que nunca cambió fue su compromiso en llevar la voz de una generación a la agenda de todo un país.
“No me digas chiquita”, respondía Ofelia a un periodista que la entrevistaba en 2017 cuando tomaban la escuela con sus compañeros en defensa de la educación pública. Tenía 17 años y era presidenta del Centro de Estudiantes del Colegio Carlos Pellegrini, aunque su militancia ya había arrancado a los 12. Su voz se hizo conocida desde esas primeras apariciones mediáticas, donde frenó a todos los que buscan opacar la fuerza de sus argumentos cuestionando su edad.
En 2018, Ofelia volvió a ponerse en el centro de los debates en la campaña por la legalizacion del aborto, llevando los reclamos de nuestra generación a los espacios donde se toman las decisiones. “Y lo único más grande que el amor a la libertad es el odio a quien te la quita”, sentenció al final de un discurso en el que expuspo las falencias de la Educación Sexual en colegios secundarios y acusó a los opositores de la ley de negar una realidad que se presentaba como evidente.
Su militancia la llevó a trascender las aulas para volverse una referente que representaba lo que un amplio sector de la juventud quería expresar. Así fue como llegó a ser elegida en 2019, con tan solo 19 años, como legisladora de la ciudad de Buenos Aires (la más jóven de América Latina hasta el momento). Durante su mandato, fue autora de más de 200 proyectos vinculados a temáticas como la comida en los comedores escolares, la integración urbana de barrios populares, las dificultades para alquilar una vivienda y la ESI.

En 2020, la Revista Time la eligió como una de las “líderes de la proxima generación” por su lucha por el derecho al aborto y su rol como legisladora. Ofelia admitió en la revista que al principio dudaba de que esa elección fuera “la mejor opción de vida” para ella. "No quería ser responsable de que los cambios no ocurrieran. Que sigan retrasando las acciones que los jóvenes piden sobre el medio ambiente, sobre el feminismo", dijo a la revista.
Y evidentemente no fue un camino fácil: ser mujer y jóven con un cargo público hizo que siempre fuera foco de agresiones, incluso por parte de otros funcionarios. La catarata de mensajes de odio que recibía por redes sociales llegaron a ser investigadas por la Justicia pero nunca la amedrentaron en sus convicciones. “Yo no pienso ser su víctima, no tengo problema en ser su enemiga”, declaró en una sesión contra quienes la criticaban.
En 2023 finalizó su mandato como legisladora porteña y decidió no renovar su banca. Publicó este video en el que hace un resumen de su recorrido y advierte que “si les molestaba que entre a la política con 19 años los tengo que corregir. Yo entré con 13 años a la militancia política, eso es lo importante y eso es para siempre”. De esta forma, adelantaba como seguiría activa pero desde una nueva posición.
Ofelia supo aprovechar un espacio clave de debate y disputa por el sentido de “lo político” en nuestra época: las redes sociales. Por eso lanzó en 2024 su documental “Cómo ganar plata”, que se pregunta por las transformaciones en los deseos, trabajos y expectativas de las juventudes. En 2025 vuelve a su faceta de productora audiovisual y estrena “Cómo ser feliz”, para pensar cómo estamos siempre conectados pero pocas veces presentes. Los videos llegaron a escuelas y generaron espacios de discusión y pensamiento colectivo.
Recorrer el camino de Ofelia deja una cosa clara: que les estudiantes podemos tener un rol activo en los espacios donde se toman las decisiones de lo que sucede adentro y afuera de nuestras aulas.