Los nacidos hace menos de 20 años volvieron a poner de moda a los '2000. La tensión analogía-digitalidad, íconos culturales aún vigentes y la circularidad de las tendencias en indumentaria pueden ser una explicación.
Amparo Schiebelbein
Ya hace unos años, la Generación Z abrazó la cultura de esta década donde no existía la instantaneidad, la velocidad y la necesidad urgente de saber en todo momento qué está pasando. Lo que en su momento representaba lo “normal”, hoy se lo llama "icónico".
¿De qué hablo? Sí, de la cultura de los '2000, esa época que los jóvenes de ahora tanto añoramos haber vivido. En ese momento, por supuesto, quién hubiera pensado que 20 años después la generación que estaba yendo al jardín iba, en el futuro, a hacer de esa cultura, de esos usos y costumbres un producto. O sino, una parte de su identidad.
Hoy en día lo que resurge o lo que se reversiona a partir del fenómeno de este período es tendencia. Podemos verlo en el reciente lanzamiento de la película “El diablo viste a la moda 2”, siendo que la primera versión de este éxito salió en el año 2006. El hecho de que exactamente dos décadas se anuncie una segunda parte, hizo que todo ese grupo de niños que vio esta comedia sobre la industria fashion de alguna manera tenga un déjà vu; más allá de los contextos completamente diferentes en los que se estrenaron las dos partes, con una digitalidad súper avanzada y no con el dispositivo más tecnológico de aquellos años: el famoso Nokia 1100.
También se puede analizar desde la vestimenta, que es un punto clave. Lo que en ese momento era lo más usado, mucho después se volvió palabra prohibida. Y hablo de los skinny jeans, que con cierto tiro bajo, hoy ya pueden verse en las vidrieras de los locales de ropa. Incluso hay específicos negocios donde su “vibra” es de esta estética, que hoy regresan al centro de la conversación.

Figuras como Britney en su prime, Sarah Jessica Parker con su personaje de Carrie en Sex and the City, Victoria Beckham cuando integraba la banda estrella Spice Girls, forman parte de cierta inspiración a la que podemos tener fácil acceso a través de Pinterest, para volver a mantener ese estilo tan marcado que fue mutando.
Pero para cerrar con el broche, traería a cuento la rama musical, que podría asegurar que es lo que prima a la hora de decir qué es algo que nunca quedó antiguo. Todos tenemos una playlist donde las canciones que predominan son aquellas de Shakira, Madonna, Beyoncé y Rihanna. Los videoclips que podemos ver de estas artistas tienen ciertos criterios en común que pueden describir bien qué época estoy retratando.
Esto no quiere decir que sean iguales o posibles intentos de plagio, sino que cumplen las normas de lo que regía aquel universo cultural, con una estética muy ligada a la televisión musical. Y podemos hacer memoria cuando nos cruzamos con algún clip o edit en las redes sociales, que nos hace ver como las fórmulas audiovisuales para representar la música se transforman en base al contexto social en el que vivimos.
Es por eso que constantemente recurrimos al recurso de la nostalgia, que de alguna manera u otra nos hace conscientes del cambio que sin darnos cuenta sucede, y a pesar del avance del tiempo hay ciertas cosas que siguen vigentes.