Sociedad

No es solo Navidad: diversidad en el mes de diciembre

Las diferentes culturas que conviven en el mundo celebran de forma distinta el 25 de diciembre. Daniela Del Castillo nos muestra cuál es el punto común y las particularidades de algunas de ellas.

El último mes del año no se vive de igual manera en todo el mundo. Muchas veces nos puede parecer que la aproximación de la Navidad marca el compás de diciembre: la compra de regalos, el arbolito, los encuentros familiares. Pero es importante recordar que no todos la vivimos de la misma forma.

Diciembre se ilumina con distintos matices alrededor del mundo o dentro de una misma comunidad. Un mes que refleja el mosaico de culturas presentes en cada rincón.

La Navidad tiene sus orígenes en la religión cristiana, siendo una fecha que conmemora el nacimiento de Jesús. En más de 160 países, influenciados históricamente por el cristianismo, es feriado el 25 de diciembre, por lo que es una festividad bastante global pero nunca totalmente abarcadora. Además, con el tiempo, ha sido adoptada y adaptada por poblaciones laicas que utilizan la Navidad como un día para celebrar a la familia, el tiempo de calidad, e intercambiar regalos, además de su gran valor comercial.

Uruguay es el único país de latinoamérica que no celebra la Navidad oficialmente. Desde 1919, aunque muchas familias uruguayas arman el arbolito, decoran sus casa y cenan juntos el 24 de diciembre, el calendario de este país laico no tiene fechas religiosas. De esta manera, el 25 de diciembre es el “Día de la Familia”. Llamarlo de esta manera es un intento directo para que ningún ciudadano se sienta excluido de acuerdo a sus creencias, conservando así la fecha del feriado pero no su justificación.

En Argentina la Navidad es reconocida como un feriado nacional, por lo que parte de la población lo tiene muy presente en sus vidas practiquen o no la religión. Aún así, es importante reconocer que muchas personas en nuestro país, por motivos religiosos, no celebran la Navidad. La comunidad judía no celebra la Navidad cristiana sino que celebran Janucá, la Fiesta de las Luces, en conmemoración de un hecho histórico propio de su religión y que a la vez reafirma su identidad, cultura y unión. Janucá se extiende durante 8 noches, durante las cuales, en cada hogar, se enciende progresivamente la menorá de Janucá (un candelabro de 9 brazos también conocida como janukiá) y se realizan distintas reuniones, comidas, juegos y oraciones.

La Navidad solo tiene sentido alrededor de la religión cristiana. Comunidades que practican religiones distintas al cristianismo, como musulmanas y budistas, entre otras, tampoco celebran la Navidad. Por ejemplo, en algunos países africanos como Argelia, Somalia, Senegal y Marruecos, al tener una mayor población musulmana, la Navidad no es una festividad nacional. En Asia suele pasar lo mismo, algunos sectores han acogido la Navidad como una celebración de la alegría y la familia mientras en otros es pasada por alto al ser una festividad de “occidente”.

Incluso dentro de los mismos países que sí festejan la Navidad, nos encontramos con una gran diversidad de costumbres. Capaz la mayor diferencia la tienen los países del hemisferio sur contra los del hemisferio norte. Estos últimos festejan la Navidad con temperaturas invernales mientras que en países como Argentina y Australia la recibimos con el calor del verano. También, por ejemplo, en Latinoamérica se suele celebrar en familia la noche del 24 (Nochebuena) y se abren los regalos cuando el reloj marca las 00 o a la mañana siguiente. Mientras que en países como el Reino Unido, se suele almorzar en familia e intercambiar regalos directamente el 25.

La iglesia cristiana ortodoxa, por otro lado, tiene una fecha distinta para celebrar la Navidad, ya que se rigen por otro calendario. En países de Europa del Este como Rusia, Georgia, Serbia y Bielorrusia, la Navidad Ortodoxa es el 7 de enero para una fracción muchas veces mayoritaria de su población.

En definitiva, diciembre no puede reducirse únicamente a “el mes de la Navidad”. Este mosaico de tradiciones nos recuerda que las celebraciones de fin de año reflejan la diversidad del mundo en el que vivimos y la importancia de reconocer al otro y sus costumbres. Solo así podemos conmemorar el verdadero espíritu de estas fechas: la unión entre la familia y las comunidades.