Cuando parece que la capacidad de la política de reunir voluntades está desaparecida, irrumpe en una charla la frase "pensé que solo a mí me pasaban estas cosas”. Así nace la oportunidad militante.
JP de PM La Matanza
El individualismo parece marcar la agenda y la participación colectiva muchas veces es puesta en duda, las y los jóvenes vuelven a resignificar una palabra que incomoda, interpela y moviliza: militancia. Pero, ¿qué significa militar hoy en día? ¿Por qué sigue siendo una herramienta tan potente para transformar la realidad?
La participación juvenil aporta nuevas miradas y formas de entender el mundo. Para muchos jóvenes, la militancia es mucho más que una definición política: es un espacio de pertenencia, de encuentro entre pares, de construcción de identidad y proyectos colectivos. Es el lugar donde se crean lazos, se comparten problemáticas y se entiende que aquello que parecía individual, en realidad, cuando se pone común se repite la frase: “Che, pensé que solo a mí me pasaban estas cosas”.
La militancia puede entenderse como la vocación de servicio de quienes buscan transformar la realidad de una persona o de una comunidad. Actividades como la caridad o la beneficencia suelen ser valoradas socialmente y asociadas a “gente de buen corazón”. Sin embargo, cuando esa vocación toma forma de militancia política partidaria, es decir, la que busca transformar la realidad a través de elecciones, gobiernos y políticas públicas, es donde aparecen las descalificaciones: “grasa”, ignorante, vago, entre muchas otras.
¿Por qué sucede esto? Sencillamente porque la militancia política incomoda al poder. Se logra esta incomodidad porque con actividades militantes (operativos de salud en instituciones, pintadas o formaciones políticas) se cuestionan decisiones y nombres políticos. A lo largo de la historia argentina la militancia opositora de las dictaduras fueron la causa de disgusto de ellas, convirtiéndose en un objetivo prioritario para generar violencia.
Mientras otras actividades solidarias resuelven las necesidades momentáneamente, no soluciona el problema de fondo. Además, muchas veces se sostiene con el esfuerzo de los mismos sectores que ya viven las injusticias de un sistema que oprime, mientras quienes se benefician de ese sistema no se ven afectados en lo más mínimo. La militancia política está en búsqueda constante del cambio estructural: alterar un orden que no funciona a favor de las mayorías y que sostiene privilegios, y eso molesta. Por eso, en muchos casos los sectores de poder utilizan herramientas mediáticas, económicas y hasta judiciales para desprestigiar y sabotear cualquier proyecto político con bases en la militancia popular.
Aunque para la juventud actual, militar no se limita únicamente a pertenecer a un partido político. También implica levantar banderas, visibilizar causas que se sienten propias y construir espacios colectivos desde lo cotidiano. Es una forma de decir que el futuro no se busca solo de manera individual, sino colectiva. “Transformando la realidad también podés transformar tu vida”; de eso se trata: involucrarse con la convicción de que romper con viejas estructuras es posible, aún cuando el cambio no sea inmediato ni visible.
La militancia es también encuentro, acompañamiento y comunidad. Desde organizaciones locales, ferias, peñas, marchas, espacios de formación y proyectos colectivos, se fortalecen lazos y se construye una identidad común basada en la solidaridad, la educación entre pares y la formación horizontal. Nosotros decimos que cuando las luchas se vuelven colectivas se vuelven más livianas.
Con la hiperconectividad atravesando la vida cotidiana, la militancia también se trasladó al espacio digital. Las redes sociales se convirtieron en una herramienta clave para informar, convocar y ampliar el alcance de los proyectos políticos y las demandas populares. Publicaciones informativas, difusión de actividades, convocatorias y entrevistas sirven para darles voz a actividades o eventos. Por ejemplo el Streaming del CONICET, en el cual se difundió la importancia de la investigación nacional y la gravedad del desfinanciamiento de la misma. Otro ejemplo reciente sería la denuncia a los incendios en la Patagonia, cuya mediatización fue en gran parte hecha por militantes a través de la digitalidad.
Sin embargo, este espacio no está exento de tensiones. Con el anonimato virtual, muchas veces se normaliza la violencia verbal, los insultos a los ideales y hasta ataques al aspecto físico. Así se construyen estereotipos marcados sobre cómo se ve, cómo se viste o cómo piensa una persona según su partido político, generando prejuicios que afectan la convivencia en todos los ámbitos.
Aún así, la militancia digital tiene tanto puntos positivos como negativos. Dependiendo del uso que se haga de las redes, estas pueden servir para reforzar o romper estereotipos, o incluso para crear nuevos espacios de convivencia donde las fronteras dejan de dividir y empiezan a unir. Para los jóvenes que militamos, las redes abren miles de puertas y millones de posibilidades para crecer, transmitir ideas y hacer realidad una vocación de servicio cuando el mensaje llega a las personas correctas. También nos desafían a debatir, intercambiar ideas y resignificar nuestros propios valores y objetivos.
Dentro de la diferenciación que se hace entre militar a nivel territorial y digital, se encuentra el rango etario a la que va destinada esa militancia. Es fundamental orientar la actividad militante sabiendo a qué masas del pueblo llega. A nivel territorial hay otro tipo de contacto con los vecinos, la asistencia y convocatoria se manejan de otra manera a comparación de las redes sociales. Se hacen murales, operativos de salud, rastrillajes, asistencia a colegios/hogares o formaciones políticas. En redes se cubren con videos, fotos y posteos informativos sobre actividades, fechas conmemorativas y la invitación a un debate sano.
Militar hoy es transformar y acompañar, es entendernos más allá de las diferencias y construir comunidad en un mundo que muchas veces empuja al aislamiento. Por eso, la militancia no tiene excepciones: es de todxs y para todxs.