Sociedad

¿Los argentinos somos latinos?

A raíz de la controversial pregunta que surgió por el show de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl, nuestra corresponsal Melina Curieses encara la pregunta sobre lo latino que constituye la argentinidad.

Melina Curieses

Bad Bunny hizo en territorio estadounidense un reconocimiento a la cultura latinoamericana en puro español. Muchos usuarios comenzaron a debatir en redes sociales acerca de si los argentinos perteneceríamos a esa categorización de latinoamericanos. Sorpresivamente, muchos argentinos no creen pertenecer.

Recapitulando: ¿por qué se le dice “latino-américa”? Nuestro idioma tiene sus raíces en el latín, que fue traído con la invasión a América por colonizadores. El idioma predominante en Latinoamérica es el español, pero también existe el portugués que son idiomas hijos del latín. Por supuesto, sin dejar de lado los cientos de lenguas indígenas que aún viven en el continente. La convivencia de la lengua colonizadora y la colonizada. 

¿Por qué se cuestiona la identidad argentina? ¿Por qué hay quienes dicen que a los argentinos hay que excluirnos de esa clasificación? La respuesta pretende que el ser latinoamericano (o el ser argentino) sea una definición estática y de taxativas características.

Los argumentos para la falta de latinidad de los argentinos por usuarios de X y de Threads es que la cultura argentina viene “de los barcos”, que somos descendientes de inmigrantes, que somos blancos, que nuestra cultura es más “europea”. Que no bailamos con pasión, que acá no hace calor. Estos argumentos suenan a un engaño voraz eurocentrista e incluso quizás porteñocentrista. 

¿Que “venimos de los europeos” o “que somos todos blancos”? Eso es un mito racista creado para inventar una supremacía blanca que no existe. Eso sería ignorar nuestra relación con los pueblos originarios. Somos una mezcla de ambos. Sí, tuvimos una oleada inmensa de inmigrantes de Europa, pero eso no nos hace europeos. Nuestras raíces son indígenas con influencias africanas que tienden a ser invisibilizadas. 

Estudios genéticos de la UBA indican que entre el 56% y 60% de la población argentina presenta al menos un marcador genético de origen indígena. El 30% de Buenos Aires era afrodescendiente en 1810, casi el 5% llevamos sangre africana. María Remedios del Valle fue una mujer afrodescendiente que luchó por nuestra independencia y hace no mucho fue reconocida como Madre de la Patria. 

Vivimos en una tierra saqueada desde la punta del norte americano hasta sus pies. ¿Qué nos diferencia entonces desde México hacia la Patagonia? Padecemos en conjunto con todos los países latinoamericanos la explotación económica y política de potencias extranjeras que a día de hoy nos siguen sometiendo y nos hacen entender que, si quieren, van a tomar lo que es nuestro. Tenemos un historial de dependencia política y virreinatos y ahora fechas patrias conmemorando nuestras luchas por la independencia.

Padecimos el ser peones de países primermundistas en sus guerras y padecemos de las estructuras dependientes más disfrazadas en la actualidad. Estamos heridos por las dictaduras militares latinoamericanas del Plan Condor y la violación sistemática de derechos humanos. En nuestra historia está la corrupción y la violencia política, las guerrillas. Tenemos el mismo miedo a perder nuestras tierras, de que compren la patria, que nos quiten nuestros recursos.

Por otro lado, también la definición de “ser latino” incluso pudo haber sido moldeada estereotípicamente por producciones estadounidenses. Esa representación puede estar estigmatizada o ser muy genérica como para que un argentino se identifique con el estereotipo caribeño que se creó sobre lo que era ser un latinoamericano. Pero esa es la mirada de la otredad sobre nosotros. Es el significado que ellos inyectaron en el término, no lo que en verdad es.  

Los argentinos disfrutamos de una buena comida, de la cultura de la familia, de sentarnos en la mesa y estar allí por horas, disfrutamos de bailar. Compartimos esa pasión “recitalera” y la pasión por el fútbol. El salir de fiesta hasta que sale el sol. Los jóvenes al reggeatón ya lo sentimos como nuestro porque con eso crecimos. 

El tango, el cuarteto, la chacarera, la zamba: hay sensualidad y romance en nuestras danzas como se puede encontrar en otros países latinoamericanos. En los cumpleaños de quinceañeras suena la cumbia, apreciamos la salsa, la rumba y la bachata. En nuestros carnavales suena la samba muy influenciada por la brasilera. 

Irónicamente el álbum más escuchado en Spotify Argentina en el 2025 fue DeBÍ TiRAR Más FOToS de Bad Bunny un álbum construido en sonidos caribeños de dembow, percusión latina, congas, salsa, coros responsoriales. Es una reinterpretación contemporánea de ritmos latinos metidos en licuadora con pop y trap. El género al que pertenece este álbum fue escuchado por jóvenes de entre 16 a adultos de 35 años. Quizás esa falta de sentimiento latino-argentino se ubica en generaciones más grandes. 

¿Por qué querer negar nuestra parentalidad? El querer autoexcluirnos como latinos genera tensiones y barreras con nuestros hermanos latinoamericanos, cuando lo que deberían existir son puentes. Las divisiones responden a intereses ajenos.

Hay muchas maneras de vivir el ser latino, como hay diversas formas de ser argentinos. La identidad no es estática, está en constante cambio y crecimiento. 

Tenemos los mismos miedos, compartimos heridas y sometimiento. Escuchamos la misma música. Nuestras culturas nacionales están entretejidas y hay fibras que se enlazan con las de nuestros países vecinos. Y eso también es identidad, eso también es ser parte de Latinoamérica.