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Lali: la política del pop en un país que siempre la está mirando

El nuevo documental de Lali Espósito estrenado en Netflix reabrió el debate sobre el rol político de los artistas. Nuestras corresponsales Jazmín Abdala y Lourdes García nos ayudan a pensar sobre qué significa su figura en la Argentina actual.

“Lali: La que le gana al tiempo”, es el documental de la artista argentina estrenado el 4 de diciembre, y logró mantenerse durante semanas desde esa fecha en el top de películas más vistas en el país. La obra no solo presenta a Lali como una actriz o cantante, sino como un verdadero ícono pop de la cultura nacional.

Lali no aparece de la nada. El documental recuerda de dónde viene: Mariana Espósito puede ser considerada una artista del pueblo con todas las letras. Su estatus no se debe solo a gestos como mantener precios accesibles en sus shows, sino también a su innegable identidad argentina. Antes de llenar un estadio Vélez, cimentó su carrera en una sólida fase actoral que le abriría el paso, justamente, al mundo musical. Lali es un ícono porque el público la vio crecer en series icónicas como Rincón de Luz, Chiquititas, Casi Ángeles y Esperanza Mía.

El documental refuerza esta idea con archivos inéditos: desde niña filmándose con una cámara antes de su primer show con Chiquititas, hasta momentos espontáneos captados por su madre mientras cantaba. Esta autenticidad evolucionó hacia su etapa solista con el álbum Soy, cuya canción homónima se convirtió en un himno de la comunidad LGBT+. Su participación activa en marchas (como la de 2018) y sus discursos demuestran un vínculo genuino con este colectivo, conectando a la persona detrás del esfuerzo con el valor simbólico que hoy tiene Lali como figura pública.

Es fundamental resaltar la capacidad del documental para humanizar a la estrella a través de su vida cotidiana. Cuando Lali pone en stand-by su música en 2021 para retomar la actuación con Sky Rojo, es ella misma quien toma la cámara. Se graba al despertar, en su preparación diaria y en la emotiva despedida de su familia antes de partir a España, confesando cuánto los extraña. Del mismo modo se retrata la creación de su disco Lali (2023), filmada por alguien de su entorno cercano, logrando que el espectador sienta que está a su lado en esos momentos íntimos.

Si bien el documental conquista al público desde la emotividad, la crítica más importante surge en relación con su último álbum: No vayas a atender cuando el demonio llama. Aunque la producción toma su subtítulo de un verso de la canción '33' (perteneciente a este disco), apenas se profundiza en él. Pareciera que el metraje se quedó corto: recorre toda la trayectoria de Lali, pero omite este trabajo reciente que marca un giro relevante hacia un estilo más rockero. Si este corte abrupto anticipa el lanzamiento de un documental exclusivo sobre el tour, sería una estrategia brillante; de lo contrario, el final deja al espectador con ganas de ver un poco más.

“Lali: La que le gana al tiempo” no solo funciona como archivo de una carrera exitosa, sino como retrato de una artista que entendió que el pop también puede ser un espacio de disputa cultural. Aunque el cierre del documental deje abiertas preguntas sobre su etapa más reciente, lo que queda claro es que Lali no se define por un solo rol ni por una sola época. En un país que la mira, la juzga y la vuelve a mirar, Lali sigue avanzando, sosteniendo su identidad y ocupando un lugar que ya no es solo musical, sino profundamente cultural.