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La palabra del año: digitalidad y emociones en nuestro diccionario

"Rage bait" fue elegida por la Oxford University Press como la expresión del año. Nuestra corresponsal Daniela Del Castillo nos explica qué significa y cómo impacta en nuestro cotidiano.

El 2025 cierra sus puertas y nos invita a reflexionar sobre lo vivido. Como cada diciembre, distintos diccionarios seleccionan la palabra que consideran más relevante y representativa del año. En esta oportunidad, el Diccionario de Oxford, el más importante y completo de la lengua inglesa, eligió la expresión rage bait

Según la editorial Oxford University Press, rage bait se puede definir como un “contenido en línea creado deliberadamente para provocar ira o indignación, con el objetivo de aumentar el tráfico web y la interacción en redes sociales”. Con solo esta definición, es probable que reconozcas de que se trata o te venga a la mente un contenido que has visto en las últimas semanas. Esto se debe a que el rage bait es un recurso muy utilizado hoy en día en las redes para aumentar las vistas, en un sistema donde los algoritmos importan, y mucho. 

Podemos traducir rage como ira y bait como anzuelo. Los expertos han observado que el uso de esta palabra se ha triplicado en el último año. Lo que refleja la creciente importancia de saber cómo conseguir y mantener la interacción digital. Nuestra atención cobra un nuevo valor en el entorno hipermediático. 

La palabra del año es elegida por ser una palabra que destaca por su uso y relevancia a la hora de representar un fenómeno social propio del año que llega a su fin. Por ejemplo, la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), promovida por la Real Academia Española y la Agencia EFE, escogió en español a "arancel" como su palabra del año 2025. La RAE define a un arancel como una “tarifa oficial determinante de los derechos que se han de pagar en varios servicios, como el de costos judiciales, aduanas, etc., o establecida para remunerar a ciertos profesionales”, y refleja la importancia que tuvo lo económico en el debate global durante el 2025. 

Es relevante llevar la atención a la selección hecha por los ingleses. La elección de rage bait como palabra del año ofrece una oportunidad para reflexionar sobre los hábitos y conductas de nuestra sociedad. En tiempos donde lo digital y las redes sociales conquistan todo aspecto de nuestras vidas, especialmente en la de los jóvenes, no es sorpresa que la palabra del año tenga una directa relación con el mundo online. 

La ira es una emoción muy poderosa y generarla a través de un contenido en línea que sea provocador y ofensivo, es una herramienta efectiva para generar interacciones y reacciones. El presidente de Oxford Languages, Casper Grathwohl, analiza que “el hecho de que exista la palabra rage bait y que haya experimentado un aumento tan dramático en su uso significa que cada vez somos más conscientes de las tácticas de manipulación en las que podemos caer en línea” 

Asimismo, Oxford en un artículo se encarga de comparar al término rage bait con el término clickbait, ya que aunque suenen similares no son lo mismo. Ambas palabras se refieren a contenidos que tienen el objetivo de captar la atención del usuario, despertando su curiosidad a cambio de clics. Pero este año se ha visto un cambio dramático hacia un fin más específico, influir en nuestras emociones y en cómo respondemos. Publicaciones que generan disconformidad, enojo y polarización de manera intencional para multiplicar la interacción en línea. 

Casper Grathwohl es contundente cuando afirma que palabras como rage bait no son solo tendencias, sino que reflejan cómo las plataformas digitales están aprovechando y reconfigurando nuestras emociones, pensamientos y conductas. 

La elección de la palabra del año es siempre una instancia valiosa para detenernos a pensar sobre los diversos factores que moldean nuestro entorno, nuestra sociabilidad y nuestro lenguaje. En esta oportunidad, rage bait pone el foco en nuevas conversaciones y debates acerca del uso de las redes sociales, la manipulación de los contenidos y cómo nos relacionamos con lo que vemos.