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La mirada femicida que lo avala

En la primera mitad de octubre, en Argentina se registraron 9 femicidios, entre ellos tres casos dobles. Ante esta realidad, nuestra corresponsal Lourdes Belén Garcia reflexiona sobre los discursos que circulan en redes sociales y cómo colaboran en normalizar la violencia de género.

El patriarcado no se va a caer, lo vamos a tirar nosotras. Y lo vamos a tirar no de una manera simbólica, sino real: cambiando la cultura que lo sostiene.

—Rita Segato

La cifra sólo crece. En los últimos 6 días sufrimos 9 femicidios: 

Daiana Magalí Mendieta, 22 años, proveniente de Gobernador Mansilla, Entre Ríos.
Adriana Miriam Velázquez, 52 años, y Mariana Belén Bustos, 25 años, provenientes Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires.
Solange Edith Johnson, 26 años, proveniente de Rosario, Santa Fe.
Mónica Viviana Salguero, 62 años, proveniente de Villa María, Córdoba.
Ayelen Bordón, 30 años, proveniente de La Matanza, Provincia de Buenos Aires.
Luna Giardina, 26 años, y Mariel Zamudio, 54 años, proveniente de Villa Serrana, Córdoba.
Gabriela Barrios, 20 años, proveniente de Avia Terai, Chaco.

Sobran motivos para continuar hablando de la importancia de los discursos que circulan en figuras públicas, medios de comunicación y redes sociales.

Hace poco se hizo viral en Argentina un reel con una temática bastante peculiar: imitaba un trend de TikTok en el que los trabajadores de una estación de servicio se “deshacen” de la Community Manager que propone nuevas ideas. No solo fue un video sin ningún tipo de gracia, ya que en primer lugar no se entendía el contexto, sino que además generó indignación y un estallido en las redes sociales donde se volvió a criticar el contenido humorístico que solemos consumir.

Esta indignación ocurrió, mayoritariamente, en la red social X —antes llamada Twitter— y en Instagram, donde la crítica fue dirigida hacia lo cínico del chiste, tomando en cuenta el contexto en el que vivimos. Pero también se descubrió que esta no era una idea propia de esa estación de servicio, sino que provenía de un trend que circulaba en TikTok, especialmente viralizado en varios países latinoamericanos como México y Colombia. Allí se replicaba esta misma dinámica de “deshacerse” de una CM, siempre mujer, demasiado “pesada con sus ideas”. Los videos mostraban desde dejarla inconsciente hasta meterla en una bolsa que podía ser pateada o arrojada, casi siempre por parte de compañeros varones.

El problema es que esta clase de viralización repercute en nuestra sociedad, banalizando problemas reales que afectan a un gran número de mujeres. En Argentina ocurre un femicidio cada 36 horas, según el Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven, con un fatídico total de 178 víctimas en lo que va del año. Y no, la idea de meter a una mujer en una bolsa no es algo irreal o una exageración sin sentido: casos como los de la cordobesa Brenda Torres o la bonaerense Solange Sanabria Ventura, ambos sucedidos hace menos de dos meses, lo demuestran.

Inclusive, según resultados del 2024 del estudio global WIN internacional y la consultora Voices, que indagó en la percepción de la violencia de género, el 44% de las mujeres argentinas encuestadas afirmaron haber sufrido algún tipo de agresión en el último año. 

Pero lamentablemente Argentina no es el único territorio atravesado por la problemática: distintos países de la región también se encuentran en el ojo de la tormenta por los constantes femicidios. Según el Mapa Latinoamericano de Femi(ni)cidios elaborado por MundoSur, una Asociación Civil Franco-Argentina, entre 2023 y 2025 se registraron 9.489 asesinatos de mujeres en América Latina y el Caribe, siendo Brasil el país con mayor número absoluto (3.565 casos), seguido por México (2.343), Argentina (1.034) y Colombia (1.027). Así queda en evidencia la gravedad de la situación. Y no sorprende que los tres países donde más circularon estos videos sean justamente los tres últimos.

Con esto quisiera resaltar la importancia del contenido que solemos consumir, de aquello que nos causa risa o llegamos a considerar humor, especialmente si tomamos en cuenta la sociedad patriarcal en la que vivimos. A través del humor se inicia un proceso de normalización y acostumbramiento frente a hechos en los que no deberíamos caer.

También es fundamental destacar la mirada femicida que avala este tipo de contenidos en los países latinoamericanos. No es casualidad que el material humorístico que se viraliza suela tener una perspectiva violenta hacia las mujeres. Este mismo trend ha aparecido en Europa, pero con un sentido diferente: allí se centraba en la idea de que los Community Manager “molestan” a los trabajadores con sus propuestas y las reacciones consistían en esconderse o hacer alguna tontería para evitarlos. La diferencia en el enfoque es abismal, aunque esto no signifique que en Europa no ocurran femicidios.

Hay que replantearnos el contenido que viralizamos para no permitir en nuestra cultura la normalización de la violencia. Los discursos de odio se traducen en nuestros cuerpos y vidas.