Sociedad

Juventud y participación comunitaria: en qué nos involucramos y por cuánto tiempo

¿Dejamos de militar cuando empezamos a trabajar? ¿Los adolescentes son más despreocupados? Buena Data accedió a un informe especial de El Colectivo de Juventudes.

Desde la década de los ‘60, cuando irrumpió el movimiento hippie en simultáneo a las organizaciones revolucionarias, no se puede pensar la sociedad, la política ni los cambios sin pensar en qué discuten los jóvenes. Existe en la mirada de la juventud una frescura para la innovación y una capacidad de detección y de oposición ante las hipocresías que, muchas veces, el paso del tiempo termina de apagar. Pero, ¿qué anda pasando en la Argentina? 

Según el informe "Percepciones sobre la participación política en adolescentes y jóvenes residentes de Argentina", realizado por El Colectivo de Juventudes, las personas se distancian del activismo social a medida que pasan los años: el 46,5% de los encuestados de entre 13 a 15 años aseguró estar militando, registro que baja paulatinamente en los grupos de entre 16 y 18 (46,2%); 19 y 21 (41,9%) y 22 y 24 (36,2%). La encuesta, que se enfocó en juventudes, le dio la posibilidad de responder a mayores de 25 años y la tendencia se refuerza: sólo el 20,6% se involucra en su comunidad.

Un primer análisis propone que las obligaciones propias de la inserción en el mercado laboral o la búsqueda de estabilidad económica terminan desplazando la vocación de compromiso social, pero el propio informe lo desmiente: el mayor porcentaje de los que no militan (62,3%) son aquellos que no trabajan en absoluto. La falta de participación no es sólo cuestión de disponibilidad horaria. Aquellos jóvenes que tienen tareas laborales de entre 20 y 25 horas semanales son las que más se involucran (51% participa), mientras que cae esa cifra al 45,5% para los que ejercen un poco más que part time.

Entonces, si no es el tiempo, ¿por qué cuesta tanto involucrarse? La opción más respondida es por la falta de información para iniciar ese camino (26%), seguida de la desmotivación y dispersión que les provoca las redes sociales (25,5%), la ausencia de referentes jóvenes inspiradores (21,5%), la percepción de que la política no cambia las cosas (21%) y la falta de acompañamiento de sus pares (19%). El tiempo, por supuesto, cumple un rol fundamental, siendo el motivo que eligieron 24,8% de los consultados. 

Aunque el estudio en sí mismo reconoce algunas limitaciones (se hizo a tan solo 570 personas, el 67,3% de ellas eran mujeres cis y el 74,8% de los que respondieron eran porteños y bonaerenses), se plantea postular las principales preocupaciones de las juventudes argentinas, a las que permitieron responder por cuatro opciones de un listado de 18 problemáticas. Según los encuestados, son:  

  • Crisis económica y política del país (57,3%).
  • Discursos de odio (41,8%).
  • Violencia y discriminación (40,1%).
  • Necesidad de renovación del sistema educativo (30,5%).
  • Barreras para acceder a la Educación Sexual Integral (25,9%).
  • Cambio climático (25,4%).
  • Dificultad de acceso al sistema de salud (16,3%).

Entre las opciones más elegidas también lograron buena incidencia los trastornos de conducta alimentaria, la ludopatía o las fake news. Sin embargo, el estudio hizo hincapié en el acceso a la Educación Sexual Integral (ESI) en el ámbito escolar. Las respuestas terminaron de completar el cuadro de situación de las juventudes: el 70,8% consideró no haber recibido una formación adecuada, mientras que un 61% de las y los encuestados indicó no conocer más de cinco métodos anticonceptivos de una lista abierta compuesta por nueve opciones.

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Crédito foto: Greenpeace.