Nos endeudamos cada vez más y podemos pagar cada vez menos. La falta de empleo formal y las facilidades que ofrecen las billeteras virtuales para tomar créditos parecen explicar los altos niveles de morosidad en nuestro país.
¿Alguna vez pediste un crédito para cargar la sube o hiciste alguna compra en cuotas sin saber si ibas a poder pagarlas todas? No sos un caso aislado. Según el último informe elaborado por la Central de Deudores del Banco Central en junio de 2026, el 40 % de los jóvenes argentinos (18 a 30 años) que toman préstamos en bancos o billeteras virtuales tienen dificultades para pagar en tiempo y forma su deuda. Si bien la morosidad (incumplimiento de pago de deudas) de las familias también creció 8 puntos respecto al año 2025 (de 3,7% a 12,1%), los jóvenes nos encontramos en la situación más crítica.
Otro informe de Provincia Microcréditos, que midió la actividad de jóvenes entre 18 y 21 años, señala que 9 de cada 10 de las personas que no pueden pagar su crédito se endeudaron antes de conseguir su primer empleo formal. Este dato revela una de las posibles causas del endeudamiento: 7 de cada 10 jóvenes trabajamos en la informalidad (según un estudio realizado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política UBA). Pero también hay muchos que ni siquiera acceden a estos empleos: la tasa de desocupación de personas entre 14 y 29 años escaló a 16%.
En este contexto de vulnerabilidad económica, las billeteras virtuales ofrecen una salida cada vez más engañosa: créditos de muy fácil acceso, casi sin requisitos pero con altos intereses. Con sueldos que muchas veces no alcanzan para cubrir nuestras necesidades, la opción que dan estas empresas parece tentadora pero muchas veces termina igual: más de uno de cada tres jóvenes que accedieron por primera vez a préstamos en 2025 terminaron en mora.
¿Qué tendríamos que mirar entonces antes de sacar un crédito? Lo central es analizar nuestras posibilidades reales de pagarlo a futuro y para eso tenemos que pensar en tres factores clave: la tasa de interés, la duración del crédito y el porcentaje de nuestro ingreso que se iría cada mes para pagar esa deuda.