Derechos Humanos

Filmar otros futuros posibles

Estuvimos en el 8° Festival Internacional de Cine Ambiental y redescubrimos esa capacidad del cine de abrir preguntas para convertirse en un espacio de expresión colectiva.

Jazmín Llorente

“Esta película no es entretenimiento, es un manifiesto”: con esa frase comienza la película Nunca más una historia sin nosotros, proyectada en la inauguración del Festival Internacional de Cine Ambiental (FINCA). Esta película dirigida por Priscilla Brasil nos acerca el otro lado del colonialismo contada por los verdaderos protagonistas y cuáles son las consecuencias que aún hoy permanecen. 

En nuestro país los pueblos originarios sostienen el reclamo por sus tierras, en las que han vivido por siglos sin reconocimiento de un Estado que les da la espalda. En agosto, se volvió viral en las redes sociales el desalojo de la comunidad Santa Rosa, en la provincia de Jujuy, por la brutalidad de la policía. Pero este no es un caso aislado, sino que esta problemática se extiende por todo el país. 

“Cómo vamos a defender algo que no conocemos”, nos dijo Valeria Coello, una de las documentalistas participantes del FINCA. Es así que el cine, más que entretener, se convirtió en una gran herramienta para extender los límites de nuestro territorio identitario, ponerle voz y cuerpo. 

Además, en charla con Agencia Buena Data, opinó que “el cine también es una memoria y una herramienta de reflexión. Por eso es que estamos acá, viendo películas, enterándonos qué es lo que sucede en otros espacios y a partir de eso reflexionar para después poder generar un cambio estructural”. 

Esa capacidad de abrir preguntas también convierte al cine en un espacio de expresión colectiva. No se trata únicamente de lo que una película cuenta, sino de todo lo que hay en él, como las voces, los sonidos, las imágenes y las distintas formas de construir una historia. 

“Hay muchos elementos en los que uno no puede explayarse tan libremente como se puede hacer en el cine. Y lo que tiene lindo el cine es que tiene tantas formas de expresarse que es casi infinito”, nos cuenta Iñaki, en la fila antes de entrar a la sala de proyección. 

Después dice: “Hoy tenemos más herramientas accesibles para crear. Lo que también siento que un poco al haber tanta libertad, capaz uno se siente abrumado con las ideas que hay. Pero yo creo que no tiene que ser un límite, sino un puente para el futuro”. El avance de la tecnología y la rapidez de las redes sociales también contribuyen a la democratización de voces y facilita el acceso a más espacios de proyección.

El cine puede mostrarnos lo que todavía no conocemos, ayudarnos a recordar y abrir preguntas. También puede convertirse en un punto de partida. Un espacio donde los protagonistas pueden contar sus historias y cuestionar las que ya fueron contadas e imaginar otros futuros posibles. 

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Foto principal: imagen de la película "Nunca más una historia sin nosotros".