A mayor poder adquisitivo, más estabilidad laboral y mejores posibilidades para estudiar. Un informe del Friedrich-Ebert-Stiftung reveló la situación y las aspiraciones en nuestro país.
Conocer en qué utilizamos nuestro tiempo nos puede responder cuáles son las principales necesidades de los jóvenes en la Argentina. Un estudio reciente nos enfrenta a las urgencias sobre el estudio, el trabajo y la desigualdad, que nos impulsan a informarnos y comprometernos.
Buena Data pudo acceder a la última publicación del Friedrich-Ebert-Stiftung (FES), titulada "Estudios sobre las Juventudes en América Latina y el Caribe", que realizó unas 22.000 encuestas a personas de entre 15 y 35 años de toda la región. En ese relevamiento, concretó un estudio específico para la Argentina luego de conversar con 2.007 jóvenes de distintas provincias, clases sociales, religiones y orientaciones sexuales.
El informe sirve para desmitificar algunos mitos: los argentinos trabajamos un montón. Al menos los jóvenes, que dedican más de 9 horas diarias de promedio actividades laborales (que, según la franja etaria, puede contemplar 5 horas de estudio). De otros resultados se pueden desprender nuevas hipótesis, como la dificultad para la inserción en el primer empleo, dado que las personas de entre 18 a 26 años que se encontraban en búsqueda de empleo ascendían al 48%, mientras que los del grupo de 27 a 35 eran el 25%.
Existe otro aspecto donde se puede expresar la desigualdad, dado que los varones tienen un 7% más de trabajo a tiempo completo y un total de 35% de trabajo estable, mientras que las mujeres los superan en trabajo de medio tiempo (22% a 14%) y cuentan con una estabilidad laboral del 27%. El informe reúne este dato con otra característica: las mujeres tienden a dedicar más tiempo que los varones a las actividades relacionadas al hogar y al cuidado de familiares, superando las 7 horas semanales contra las 4 horas de los hombres. Es decir, ceden espacio en lo laboral para enfocarse en lo doméstico.
La distancia también se refleja cuando se consideran elementos socioeconómicos. El 23% de los jóvenes de clases altas señaló estar en situación laboral, cifra que asciende a casi el doble (45%) en las clases bajas, que también dedican tres horas más semanalmente en tareas domésticas y de cuidado que el sector de mayores ingresos.
Aunque la Argentina cuenta con un alto índice de integración educativa (el 85% de los encuestados terminó el Secundario y el 96% al menos accedió a él) en la comparación regional, sólo el 15% de los jóvenes de menores ingresos accede a la universidad y el 4% lo finaliza. Esto asciende exponencialmente para las clases altas, en donde el 66% inició estudios universitarios y el 43% se graduó.
Estas estadísticas son el punto de partida para conocer la realidad a gran escala y priorizar las urgencias de las personas de nuestra edad. Si te interesa conocer el estudio completo, podés hacer click aquí.
Crédito de imagen: Friedrich-Ebert-Stiftung.