Lionel era mucho más bajo que sus compañeros, pero eso no le impidió destacar desde su Rosario natal. Con tan solo 13 años y a pesar de su problema de altura, Messi logró convencer al Barcelona de tomar la decisión correcta: cubrir su tratamiento para tener al mejor de todos los tiempos en su equipo.
Lionel Messi, la mayor estrella del fútbol argentino, brilla desde que nació: ya en los potreros de su Rosario natal se lucía entre sus compañeros, lo que le valió un fichaje en Newell's Old Boys con tan solo seis años. La promesa naciente se chocó con un problema: su estatura a los 9 años no superaba los 1,27 metros, una altura mucho menor a la que se esperaba para su edad.
Un endocrinólogo le diagnosticó un déficit parcial de la hormona de crecimiento para, luego de numerosos análisis en su curva de crecimiento, recetar un tratamiento con somatotropina. Esta droga se debe inyectar con “lapiceras” todos los días para intentar “despertar” esa hormona que Messi tenía dormida. Actualmente este tipo de tratamiento cuesta más de 2 mil dólares por mes, pero desde que Leo era chico (y aún hoy) está incluido en el Programa Médico Obligatorio que deben cubrir todas las obras sociales y prepagas. Aún así, la cobertura ocurre con demoras que suelen ralentizar el proceso.
Si bien Messi pudo comenzar el tratamiento en el país gracias a la obra social de su padre Jorge, la crisis del 2001 en Argentina provocó la interrupción de pagos desde el Estado y con eso las chances de seguir creciendo. Lionel seguía deslumbrando a cualquiera que lo mirara jugar y por eso estuvo a punto de fichar para River Plate. Más allá de sus habilidades, ninguno de los clubes argentinos quería tomar el riesgo de aceptarlo con sus problemas de crecimiento, ni estaba dispuesto a hacerse cargo de un tratamiento que la familia Messi ya no podía sostener.

Pero luego apareció una oportunidad única: un agente argentino en Barcelona recibió información desde Rosario de un jugador excepcional. Con solo observarlo un par de meses, la dirección del Barcelona FC logró llevar a Messi al equipo catalán con la promesa de hacerse cargo de la totalidad de su tratamiento. Rexach, director deportivo del Barça en ese momento, redactó el contrato en una servilleta de papel para asegurarle a Jorge Messi que ficharía a su hijo antes de que le llegué cualquier otra oferta.
Gracias a ese contrato, la Pulga no solo creció en altura: terminó su vínculo con el Barça en 2021 siendo el máximo goleador en la historia del club y uno de los más grandes ídolos del fútbol mundial.
Hoy, casi tres décadas después, cientas de familias argentinas siguen esperando poder acceder al mismo tratamiento del 10. Las demoras en la importación de la droga y en los pagos del Estado para la cobertura de la misma hacen cada vez más difícil iniciar nuevos o incluso continuar tratamientos. Desde el 2007 la Fundación Lionel Messi intenta dar mejores oportunidades de salud a aquellos que no pueden tener la misma suerte.