Sociedad

"El diablo viste a la moda 2" es mucho más que una pasarela

Si tenés ganas de ir a ver "El diablo viste a la moda 2", no pienses que todo es ropita y drama. Hay algo mucho más profundo y más incómodo: vas a empezar en el futuro del empleo y de las cuestiones esenciales que son necesarias cuidar. Ojo, que esta reseña tiene algunos pocos spoilers.

Jazmín Llorente

Antes de ir al cine a ver El diablo viste a la moda 2 volví a mirar la primera, que fue relevante por Miranda, una jefa con personalidad filosa y pedidos ridículos, de esas personas que espero nunca cruzarme. Pero en la segunda hubo algo más. Fui al cine esperando que sea una película pochoclera pero me sorprendió ver -entre vestidos extravagantes y el glamour de Lady Gaga- una problemática que nos está atravesando a todos.

La película empieza con Andrea, interpretada por Anne Hathaway, una periodista reconocida por sus investigaciones que trabaja desde hace un tiempo en el medio Vanguard. En una de las primeras escenas, ella y sus compañeros de trabajo están en una premiación de periodismo escuchando a los nominados de la categoría. Toda la mesa celebró a los gritos cuando se anunció que ella ganó pero lo que parecía un momento festivo y de reconocimiento termina siendo todo lo contrario: en medio de la premiación les llega un mensaje de texto avisando que estaban despedidos.

Por otro lado, Runway está en la boca de todos porque se hizo viral un artículo donde la revista elogió una marca de ropa que explota a sus empleados. Para salir de la cancelación contratan a Andrea, con el objetivo de que el periodismo restaure la credibilidad de su medio. La cancelación no fue la única crisis de la revista en la película. El CEO muere y lo sucede su hijo, que quiere hacer una fuerte reestructuración de la empresa, comprimir sectores de la editorial, despedir a los empleados más antiguos porque son muy caros y luego vender la compañía a un empresario de tecnología ¿Les recuerda a algo esta ficción?

La crisis en la comunicación, el recorte del personal, el uso de la IA y el “nuevo mercado" me hizo acordar a la crisis del Washington Post, que en 2013 fue comprado por Jeff Bezos, el dueño de Amazon, que prometía una reestructuración digital y un plan de acción prometedor para el diario. Pero no fue así. El Washington Post atravesó una crisis económica, despidieron a más de 300 empleados como parte de una “reestructuración estratégica” y una crisis editorial, tras meterse en decisiones polémicas como retirar el apoyo electoral que el diario pensaba dar a Kamala Harris y modificar la línea de opinión del periódico. Eso provocó una pérdida de credibilidad y la baja de más de 200.000 suscriptores, según comunicó el servicio radial estadounidense NPR. 

Además, la organizadora de la Met Gala, Anna Wintour, decidió sumar como patrocinador principal a Amazon, la empresa de Jeff Bezos. Los trabajadores de unos de los eventos de moda más prestigiosos llevan denunciando pésimas condiciones laborales, con una hipervigilancia que no los deja ir al baño y se ven obligados a hacer pis en botellas por no llegar a cumplir las cuotas que sus superiores establecen, según declara una trabajadora a la BBC.

Esto produjo varias protestas anti Met Gala, como un desfile paralelo protagonizado por los trabajadores de Amazon, Starbucks y Uber con el lema "Labor Is Art”. Los trajes fueron hechos por creadores emergentes e inmigrantes. 

La película no solo muestra el desfinanciamiento y la importancia del periodismo. Habla también de la automatización, como propone el personaje Benji Barnes (interpretado por Justin Theroux) de “reemplazar modelos humanos por IA”, y la desvalorización del arte justificándose en la supuesta evolución normal que transita la humanidad. 

La película tiene por un lado el entretenimiento, los diálogos filosos de Miranda, los vestuarios llamativos, a Lady Gaga; y por otro lado muestra la precarización y reducción en los medios, la pérdida de criterio editorial y el uso de la Inteligencia Artificial, la medida perfecta para que funcione una película pochoclera y mínimamente discuta o ponga sobre la mesa la realidad actual de muchos trabajadores. 

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Imagen central: denizen