Son días de tensión en Bolivia. Desde el 1° de mayo, manifestaciones cortan las rutas en reclamo de la renuncia del Presidente recientemente electo, que oscila entre endurecer su postura y ceder a los reclamos. En el medio, el desabastecimiento y el orden constitucional, en un gesto que evidencia las posibles consecuencias de gobernar desapegado de la campaña.
Lucas Illanes
¿Te imaginas esperar alimentos en contenedores de un aeropuerto porque en tu ciudad hay desabastecimiento debido a que los caminos están bloqueados? Esto está pasando en Bolivia.
Bolivia lleva más de un mes con bloqueos y manifestaciones que afectan principalmente al departamento de La Paz, sede de Gobierno. Esto provocó desabastecimiento de alimentos, medicamentos y combustible. Los sectores más radicales exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz tras seis meses de gobierno.
Pero, ¿por qué ocurre todo esto?
Primero, hay que entender que existe una crisis económica heredada de gobiernos anteriores. El país enfrenta inflación, escasez de divisas e incluso desabastecimiento de combustible. Esto se debe a que la economía dependía principalmente de la venta de hidrocarburos y no se realizaron suficientes exploraciones para reponer las reservas.
Segundo, las polémicas medidas de Paz. Parte de la población puede sentirse engañada porque algunas de sus promesas electorales no se han cumplido, ejemplo garantizar la subvención de combustibles para sectores vulnerables, mientras circula. Y por la llamada “gasolina basura”, combustibles de baja calidad que generaron daños en vehículos. A esto se suman normas polémicas que no fueron suficientemente socializadas.

Tercero, existen muchos sectores sociales con demandas distintas entre sí. Indígenas de la Amazonía protestaron contra una ley agraria que luego fue anulada. La Central Obrera Boliviana, principal organización sindical del país, presentó 211 demandas. Profesores que exigen aumento salarial. También están los sectores afines a Evo Morales, que piden la renuncia del presidente.
Cuarto, la falta de predisposición al diálogo. Los sectores más radicales rechazan dialogar con el Gobierno y, al mismo tiempo, el Gobierno convoca mesas de diálogo sin incluirlos.
A todo esto se suma una mayor atención mediática de Evo Morales, quien asegura no pedir la renuncia de Paz, pero insiste en la convocatoria a nuevas elecciones.

Más de un mes de bloqueos provocó también siete muertes relacionadas con el conflicto, ya sea por falta de atención médica o durante operativos policiales y militares desbloqueados en los llamados “corredores humanitarios”. Esta situación de violencia también se traslada a las redes sociales, donde existe una sobrecarga de información que dificulta distinguir entre información y desinformación.
Las opiniones son diversas: Algunos consideran que deben respetarse las reglas del juego democrático y dejar Gobernar a Paz. Otros creen que Paz debe renunciar para “devolver” el voto. También hay quienes plantean respuestas más radicales y optan por la represión, todo esto en medio de una misma crisis económica. En el medio, los ciudadanos y una situación que aún no tiene fin definido.
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Foto de portada: Marvin RECINOS / AFP