Los incendios de Chubut dejan una pregunta en el aire: ¿se repetirá nuevamente? Nuestra corresponsal Mía Cancela afronta esa duda conversando con el brigadista Luis Cabrera.
Cada verano se prende fuego la Patagonia y ya deja de ser una novedad. ¿Hasta dónde hay que llegar? En un contexto de sequía, altas temperaturas y falta de políticas de protección ambiental, los incendios avanzan sobre las comunidades, los bosques nativos y la fauna. Asimismo, la emergencia hídrica que provoca que varias ciudades del sur del país están sin agua. A cada minuto que pasa, el daño es irreversible.
El jueves 29 de enero se publicó en el Boletín Oficial el decreto 73/2026 que declara la emergencia ígnea para Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa. Luego, se extendió esa medida a Santa Cruz. Mientras tanto, bomberos voluntarios, brigadistas y vecinos trabajan sin descanso y sin los recursos necesarios. El brigadista Luis Cabrera, conocido como Lucho, intervino varios incendios desde que vive en Epuyén y suma su aporte cada día para poder preservar los bosques, los animales y a las comunidades.
Buena Data (B.D.): ¿Cómo es el sistema acá para los brigadistas?
Luis Cabrera (L.C.): Descubrí un oficio que no quería conocer, pero es la que toca para defender el monte, para defender el bosque, para defender las casas, las familias y los animales. Soy brigadista por necesidad, porque al fin y al cabo te encontrás cara a cara con el fuego o le pasa a un amigo, y después terminás combatiendo el fuego con gente que no conocés y terminás siendo brigadista por amor a la vida, te terminás haciendo brigadista porque te das cuenta que la lucha de acá es esta y tu arma es el agua.
B.D.: Más allá de la de los vecinos, ¿recibieron de parte del gobierno, del Estado Provincial o Nacional, algún tipo de equipamiento, de herramientas?
L.C.: Ya en el incendio pasado, igual que este, el gobierno municipal demostró bastante ineptitud a la hora de gestionar los recursos in situ, en el momento del fuego, antes y después. La población de Epuyén vive un problema con el agua que es impresionante. Durante todo el año, hasta la época invernal, es un desastre el tema del agua, se corta intermitentemente.
Hay parajes que no tienen agua por 2, 3, 4 días, no llegan a rellenar sus reservorios y sus tanques de agua personales con los que tienen que subsistir a diario, no para estar regando en el invernadero, sino para agua para tomar, el agua para bañarse, el agua para tirar la cadena del baño. Entonces, el municipio, desde el incendio anterior, no solo no mejoró el servicio de agua en ninguno de los parajes que hay (que hablo del barrio Rinconada, el barrio Alto, el barrio de la zona del lago, el Ex-Country, el río Minas, el Coihue) sino que empeoraron.
Del gobierno provincial se tiran la bola de que ellos bajaron plata para que se haga infraestructura de nuevos pozos, no sé qué, no sé cuánto. Del gobierno nacional no se va a esperar absolutamente nada. El Servicio Nacional de Manejo del Fuego depende de Nación, pero convengamos que son instituciones que hoy quedan relegadas.
B.D.: ¿Por qué pasa esto de los incendios?
L.C.: Se habla mucho de intencionalidad, se habla mucho del turista que no es consciente del cigarro en el piso. Venirse de cualquier lugar, comerse un asadito al lado del lago... todas esas cosas también pueden ser factores. Ahora, más allá de eso y más allá de que puede haber intereses inmobiliarios al respecto y de que es una zona que está catalogada como periglaciar pierda la defensa de ese lugar a manos de una ley, yo creo que la desidia que se genera al dejar sola a la gente sin agua frente a ese enemigo es el principal ecocidio.
B.D.: Hay un montón de árboles cortados desde los incendios del año pasado al costado de donde se prendió el fuego. ¿Eso no se debería haber removido para prevenir futuros incendios?
L.C.: Yo formo parte de una junta vecinal acá en el lago Epuyén con varios vecinos que se formó frente al problema que tuvimos la vez pasada del fuego que arrasó 70 casas. Eso fue el 15 de enero del 2025 esta vez fue el 4 de enero del 2026, o sea no pasaron 365 días.
Entonces, hay un incendio grande y de repente no solo falta agua, sino que las podas no se hicieron como se tenían que hacer, no se buscó algo bien en los campos que tenían que meterse para limpiar, no sabemos quién fue el responsable, buscan falsas acusaciones con el pueblo originario, que sabemos el amor que le tienen a la tierra. En vez de hacer esas propaganda sucias, deberían limpiar los árboles que han cortado.
Un tema muy importante a tener en cuenta cuando hablamos de limpiar la zona es que el pino se reproduce por medio del fuego. El fuego acciona algo en esa piña, en esas semillas que están en el suelo y es su modo de supervivencia y ahora salen como pastos. Hay brotes así, llenos de los lugares que han sido quemados. Esa zona que está quemada es pinocha suelta, es combustible rápido, son muchos pinos uno al lado del otro y estamos haciendo una bomba de tiempo para dentro de cinco o diez años. El pino fue implantado y por medio de leyes y ordenanza de los grandes empresarios se han modificado leyes y se ha beneficiado impositivamente y hasta se ha subsidiado a dueños de campos que planten pinos.
Si el pino vos no lo mantenés, no lo cortás, todas esas ramas son maderas con nudos que son de segunda, tercera y cuarta calidad. Entonces el pino crece, se cortan todas las ramitas de los costados y queda una copa arriba, que es un palo derecho, el grosor que vos quieras que sirve para columnas tablas y lo que vos quieras. Entonces cuando pasa el fuego no tiene material de combustión, no tiene ramas. Un buen trabajo en una pinificación puede ser muy dañina porque genera sequía en el piso, pero no es una bomba de tiempo.
B.D.: Durante un tiempo, lo primero que hacías era abrir la puerta de tu casa con un balde de agua en la mano. ¿Cómo es vivir así?
L.C.: Eso fue un pequeño efecto traumático y me había quedado después del incendio del año pasado, porque estuvimos en una vigilia de tres días con el fuego en las espaldas, viento de rafaga de 80/90 km, de un fuego descontrolado y arrasó 70 casas. Entre los vecinos nos organizamos y estuvimos apagando el fuego entre nosotros, no solo de los patios. Yo tuve dos focos grandes del pastizal seco porque tengo una parte que está verde qué puedo regar y otra que ya no puedo acceder porque quiero expandirme regando y con la poca agua que tengo se me empieza a secar lo otro, porque realmente está seca la zona.
Los vientos que corren también hacen su trabajo. Cómo dormír con el patio de tu casa lleno de foco de fuego. Los primeros tres días no dormí claramente si no teníamos agua, no teníamos gas, no teníamos luz, habían cortado todo. Acá si no hay luz, no hay agua porque el agua de red y se bombea.
B.D.: ¿Qué te gustaría que suceda de aquí en adelante?
L.C.: Yo creo que de acá estamos hablando de algo muy positivo que es la unión del pueblo y de la comunidad. El trabajo que se está haciendo en la Escuela 9 con los vecinos que le están poniendo el pecho para cocinarle a los brigadistas, para cocinarle a la gente que perdió casas para tratar de abastecer y cubrir todo lo que el Estado no está haciendo.
Hay gente que viaja por lo menos 9 o 16 kilómetros desde El Coihue para buscar agua hasta la Escuela 9 o para buscar viandas de la Escuela 9. El municipio está a 5 o 6 kilómetros, está en el medio, El gimnasio municipal está en el medio. No funcionan como puntos de abastecimiento. Entonces la comunidad sale fuerte y me gustaría a futuro que eso siga porque como comunidad sabemos cuáles son los pasos a seguir. Sabemos que tenemos que erradicar el pino.
No tenemos que esperar que el Estado venga y lo resuelva porque claramente no lo va a resolver y menos en esta época donde lo que importa es el dinero y no la vida. Antes se hablaba de poblar la Patagonia. Hoy quieren despoblar la Patagonia en nombre del progreso y con la única excusa es que el pueblo no deja que el pueblo progrese así que el problema es el pueblo. Esa es la idea base de esta gente que lo único que quiere es progreso para muy poquitos.