La crianza digital es un hecho y un desafío. Nuestra corresponsal Jazmín Abdala nos ofrece herramientas para enfrentarlo y propone una virtud revolucionaria: la paciencia.
Abrís el celular “un segundo” y cuando levantás la vista ya pasó media hora. No sabés bien qué viste, pero algo se movió: estás más cansado, un poco más irritable o con la sensación de que tu vida debería ser distinta. No es casualidad. Vivimos en un ecosistema digital diseñado para captar nuestra atención y retenerla el mayor tiempo posible. Plataformas, aplicaciones y redes sociales no son espacios neutros: funcionan a partir de decisiones técnicas y económicas que influyen en qué vemos, cuánto tiempo nos quedamos y cómo nos sentimos mientras estamos ahí.
Cada vez que desbloqueamos el celular dejamos datos. El informe Kids Online de UNICEF Argentina- UNESCO (2025) muestra que más del 90% de adolescentes y jóvenes accede a Internet principalmente desde el celular y de forma diaria. No entramos una vez y salimos: estamos siempre adentro. Los algoritmos aprenden de cada interacción y priorizan contenidos que generan emociones intensas, porque eso prolonga el tiempo de uso. No muestran todo: muestran lo que más nos retiene.
Ese funcionamiento tiene efectos concretos. Una parte importante de jóvenes reconoce encontrarse con contenidos que generan enojo, tristeza o ansiedad. Al mismo tiempo, vamos construyendo una identidad digital que no desaparece: fotos, opiniones y comentarios quedan almacenados y pueden reaparecer años después. Pensar antes de publicar no es exagerado, es entender que lo digital también construye memoria y reputación.
En este contexto la desinformación circula con facilidad. Muchas y muchos jóvenes se informan principalmente a través de redes sociales y mensajería, donde la información viaja rápido y sin filtros claros. Los datos del Informe Kids Online confirman que una gran parte de adolescentes admite haber compartido contenidos que luego resultaron falsos, sobre todo cuando apelaban a emociones fuertes o venían de personas conocidas. El problema no es solo creerlos, sino amplificarlos.
La seguridad digital tampoco suele pensarse hasta que algo pasa. Compartir contraseñas, no activar la verificación en dos pasos o aceptar seguidores sin saber quiénes son aumenta riesgos cotidianos. A eso se suma el acoso digital, que muchas veces se naturaliza pero tiene impacto real en la autoestima y el bienestar emocional.
También está el efecto silencioso de la comparación constante. Según UNICEF, una parte importante de adolescentes y jóvenes dice sentirse peor consigo misma después de usar redes sociales. Likes, visualizaciones y seguidores funcionan como métricas permanentes de validación y pueden generar presión, ansiedad y miedo a quedar afuera.
Internet tiene un enorme potencial para aprender, expresarse y encontrar comunidad. El desafío no es desconectarnos, sino dejar de movernos en automático. Elegir qué consumir, qué compartir y cuándo frenar es una forma concreta de recuperar el control.
Algunas herramientas simples pueden ayudarnos a movernos con más conciencia en el mundo digital:
El desafío no es usar menos Internet por culpa, sino usarlo mejor. Preguntarnos quién decide lo que aparece en nuestra pantalla, por qué ciertos contenidos se repiten y otros desaparecen y qué lugar ocupamos nosotros en esa cadena es parte de construir una ciudadanía digital más consciente. Entender que lo que vemos responde a reglas que influyen en cómo pensamos y sentimos nos vuelve usuarios más informados, no paranoicos.
Recuperar el control de nuestra atención y de nuestra identidad digital es uno de los grandes desafíos de esta generación. No porque internet sea peligrosa en sí misma, sino porque es poderosa. Y toda herramienta poderosa necesita conciencia, límites y decisiones responsables. Construir una internet más segura, más justa y más humana no depende solo de las plataformas: empieza cada vez que alguien, del otro lado de la pantalla, elige prevenir antes de hacer click.
Fuentes para profundizar.
En estos links podés encontrar información de referencia para conocer más los riesgos online que enfrentan niñas, niños y adolescentes en el mundo, así como consejos prácticos para cuidar tu seguridad en línea y entender cómo se construye la desinformación hoy:
Centro de recursos de Chicos.net: Un recursero bien completo para tener siempre a mano.
Guía sobre desinformación: Todo lo que necesitás saber para detectar noticias falsas.
Informe Kids Online Argentina(PDF): Los resultados del estudio más completo sobre el uso del Internet del país.
Bienestar Digital en Instagram: Tips visuales para cuidar tu salud mental.
Consejos de seguridad en Línea: Cómo configurar tus redes para navegar sin riesgos.