En sus libros o en sus películas, César González se convirtió en referente de las narraciones carcelarias y en una de las voces más necesarias del arte nacional. Nuestra corresponsal Mora Caamaño analizó en profundidad su obra.
Era 2010 y César Gonzalez no paraba de dar entrevistas. Su caso no era el más común: siendo un pibe que había estado preso entre los 16 y los 21 años, había publicado su primer libro de poesías: "La Venganza del Cordero Atado".
César empezó a escribir en talleres dentro del Instituto de menores Luis Agote, ubicado en Palermo, conocido por su accionar violento y negligente, que en 2014 provocó la muerte de Diego Borjas.
Su prosa tiene olor a celda, y encarna la denuncia de un sector al que siempre se le negó contar su historia. Antes de acercarse a la literatura notó que los pibes que estaban presos junto con él habían pasado por la misma. Entonces comenzó a preguntarse, ¿solo los pobres cometemos delitos? ¿O solo los pobres vamos presos por los delitos que cometemos?
Una persona cambiaría todo para siempre en la vida de César, trayendo respuesta a sus preguntas: fue Patricio Montesano, un tallerista que le compartió el amor por la literatura y la filosofía con autores como Marx, Foucault, Rodolfo Walsh y Roberto Arlt. A partir de allí, eligiría otro tipo de vida dentro de los centros de cerrados de menores.
Luego de publicar su primer libro, comenzó a dirigir y producir películas en el 2013. “Diagnóstico esperanza”, “¿Qué puede un cuerpo?” y “Liturgia Villera” llenan un vacío en el cine nacional: se muestra cómo es la vida en los barrios populares, los pibes en las motos, el potrero y las pelopinchos en la vereda.
También dirigió el documental "Al borde", financiado por la comunidad Futurock, que se estrenó 4 días antes del balotaje del 2023. Ahí recopiló testimonios donde vecinos de barrios populares y de clase trabajadora opinan sobre el surgimiento de Javier Milei. Sobre todo, este documental puso sobre la mesa el hecho de que los sectores populares estaban eligiendo a la ultraderecha.
En 2023 lanzó su primer libro autobiográfico, “El niño resentido”, donde contó con bronca y crudeza cómo fue vivir su infancia y adolescencia en la villa Carlos Gardel, un barrio al oeste del conurbano bonaerense.
Este año lanzó la continuación de ese libro, “Rengo yeta”, donde cuenta su calvario en el paso por centros cerrados de menores. Es ahí donde el miedo a morir debido al enfrentamiento constante con sus pares lo movilizó a hacer un clic.
La educación en contextos de encierro es una cuestión de derechos humanos. Estudiar para quienes están presos es muchas veces el único medio para construir un futuro diferente. Hoy se pone en duda este derecho: el Ministerio de Seguridad este año prohibió los Centros de Estudiantes en las cárceles federales, que tienen un rol fundamental ya que promueven el acceso a materiales de estudio, tutorías y facilitan rendir exámenes sin trabas administrativas. Finalmente, una medida judicial desestimó el decreto del Gobierno.
César González no es sólo alguien que estuvo en la cárcel, es un artista que cautiva, conmueve y cuestiona. Te invita a sumergirte en sus películas y libros. Y también a pensar. "La literatura no me hizo libre, me dio más conciencia del encierro", dijo en una entrevista, y dejó una pista de lo que busca con su arte: volvernos conscientes de cómo convivimos permanentemente con los encierros.