Sociedad

Apostar no va más

La ludopatía se convirtió en un problema por la accesibilidad a las apuestas y la falta de legislación. Un equipo de corresponsales de Buena Data reveló proyectos que buscan contraponerse.

Mirá, necesito que me ayuden, porque no puedo conmigo mismo”. Estas fueron las palabras de un joven cordobés a sus padres, luego de luchar en silencio contra la ludopatía. En los últimos años, esta adicción que consiste en no poder controlar el impulso de apostar y participar en juegos de apuestas sin importar sus consecuencias, ha ganado visibilidad y concientización. Dado que la población joven se ve cada vez más afectada, se ha convertido en un tema central de la agenda pública argentina.

Con el auge de las plataformas de apuestas online y casinos virtuales en dispositivos móviles, el acceso al juego es cada vez más fácil y tentador. Esta gran disponibilidad ha hecho que la ludopatía se aleje de ser una problemática exclusiva de adultos: jóvenes y adolescentes están siendo afectados, muchas veces sin que sus familias lo adviertan a tiempo y teniendo consecuencias devastadoras. Existe un caso revelador. En una transmisión de octubre del 2025, el streamear agusbob admitió que era ludópata: "El casino me cagó la vida. Lo digo 100% en serio. Me está costando respirar estos días. Estoy manejando un nivel de impotencia... la gente que me rodea también se deprime por mí. Es una mierda". Sin embargo, los seis meses siguientes siguió mostrando sus apuestas en vivo a través de las plataformas.

En nuestro país ya hay datos al respecto, y son preocupantes. Un informe del Observatorio Humanitario de la Cruz Roja Argentina, basado en 11421 encuestas en escuelas secundarias de todo el país, “muestra que las apuestas online se han consolidado como una práctica creciente entre los y las adolescentes en Argentina, aún cuando su acceso está legalmente prohibido para menores de 18 años”. Este informe arroja datos que profundizan. Hay una brecha de género, los varones apuestan casi tres veces más que las mujeres, mientras que un denominador común es el medio de acceso: el 83% de los jóvenes utiliza billeteras virtuales desde sus propios celulares lo que nos lleva a preguntarnos por los débiles controles que ofrecen estas plataformas. Además, de acuerdo con una encuesta de 2024 realizada a través de la plataforma de participación U-Report de UNICEF Argentina y Bienestar Digital, el 80% de los adolescentes y jóvenes encuestados accedieron o conocen a alguien que usó páginas o apps de apuestas online en el último año.

Según la organización Chicos.net, una iniciación promedio a las apuestas es a los 15 años, pero psicólogas y psiquiatras especializadas en adicciones están recibiendo consultas por chicos de 12 años. “Las apuestas más pequeñas son en muchos casos la puerta de entrada para arriesgar más dinero luego”, avisan. Es importante mencionar que el informe de la Cruz Roja antes mencionado concluye que 8 de cada 10 adolescentes encuestados creen que las medidas actuales para evitar el acceso de menores a las páginas de apuestas online no funcionan. Entonces, ¿qué se está haciendo para revertir esta situación?

Ludopatía: qué está haciendo la Argentina

En nuestro país el juego está regulado a nivel provincial, lo que ha generado un escenario complejo y desigual. Mientras algunas provincias cuentan con programas de prevención y/o asistencia, en otras aún no existen políticas claras para abordar esta problemática. A nivel nacional, en el 2024 la Cámara de Diputados dio media sanción a un proyecto de ley de prevención de ludopatía y regulación de las apuestas online pero este quedó frenado en el Senado, que dejó que pierda estado parlamentario, por lo que tiene que volver a tratarse de cero. La sanción de esta ley es clave para establecer un marco nacional sobre la restricción de las publicidades de sitios de apuestas, prohibir su auspicio en el ámbito deportivo, una mayor regulación de los medios de pago y establecer la verificación biométrica de identidad y edad.

Distintas provincias argentinas comenzaron a impulsar proyectos y políticas públicas orientadas a prevenir y abordar la ludopatía, especialmente entre jóvenes. Actualmente, solo algunas jurisdicciones como Santa Cruz, Catamarca y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuentan con leyes específicas orientadas a la prevención y el tratamiento de la ludopatía. En paralelo, provincias como Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires avanzaron en la regulación del juego online, incorporando medidas de juego responsable que impactan indirectamente en la problemática.

Además de los desarrollos legislativos, comienzan a surgir iniciativas innovadoras desde el ámbito académico. Un ejemplo es NoVa+, un asistente virtual desarrollado por la Universidad Nacional de San Luis que utiliza inteligencia artificial para prevenir la ludopatía. La herramienta funciona como un chat anónimo y gratuito que brinda contención, información y consejos para el juego responsable, especialmente dirigido a adolescentes, y representa una nueva forma de intervención adaptada a los entornos digitales en los que se desarrolla esta problemática.

Los jóvenes también  toman conciencia sobre esta problemática que los afecta muy de cerca y pasan a la acción. Un grupo de alumnos de una escuela de El Calafate desarrollaron un proyecto llamado “Fin del juego”. Se trata de un plan de prevención comunitario frente a la adicción al juego online que incluye campañas de concientización, actividades recreativas en la escuela y formación de docentes, médicos, psicólogos y padres en el tema. “Yo apostaba en juegos online y lo pude dejar hace varios meses, pero conozco tanto a compañeros del colegio como amigos que todavía están atrapados”, contó Francisco Mikulik, uno de los diseñadores del proyecto de 16 años, entrevistado por La Nación. También propusieron brindar apoyo en un número de teléfono llamado “Nos jugamos por vos” las 24 horas, así como empezar a organizar cursos de educación financiera y diversos talleres que promuevan alternativas de ocio saludable.

Algo muy presente en la vía pública que fomenta el juego son las publicidades de casas de apuestas online que invitan a empezar y seguir jugando. Los mensajes que transmiten son de seguridad, de éxito garantizado y con ganancias rápidas escondiendo las consecuencias y la dificultad de controlar la cantidad de veces que las persona juega. Asimismo, a esto se le suma la participación de “influencers” y famosos en estas publicidades, siendo referencia para muchos jóvenes, de igual manera son parte de ellos y muchas veces hasta la imagen de la marca. De acuerdo con la encuesta de UNICEF antes mencionada, “las chicas y chicos destacan presencia permanente de las marcas de apuestas online en Internet (35%), a través de influencers en redes sociales (27%) o la presencia en eventos deportivos (14%), y un 94% considera que deberían tomarse medidas para regular los sitios de apuestas online”

El ejemplo de Emiliano “Dibu” Martinez y su relación comercial con la plataforma B-Play refleja el vínculo del fútbol argentino con la publicidad vinculada a casas de apuestas. En países como España, Francia e Inglaterra existen legislaciones que prohíben a las casas de apuestas el patrocinio o sponsoreo de los equipos/torneos. Sin ir muy lejos, en nuestro país La Liga Profesional, la Copa Argentina, y hasta la Selección son patrocinadas por casas de apuestas y estas también están presentes en muchas de las camisetas.

En este escenario, el fenómeno también encendió alertas a nivel regional. En Brasil, el presidente Luiz Ignácio Lula da Silva anunció que impulsará una legislación para prohibir las apuestas online, advirtiendo sobre su impacto en el endeudamiento de las familias y el acceso cada vez más temprano de adolescentes a estas plataformas. En Argentina, especialistas también advierten un crecimiento sostenido del problema: las consultas por juego compulsivo aumentaron significativamente y estudios recientes señalan que una parte importante de los jóvenes ya tuvo contacto con apuestas digitales, muchas veces expuestos a publicidades constantes en redes sociales y entornos deportivos. Frente a este panorama, surge una pregunta inevitable: ¿debería Argentina avanzar hacia una regulación más estricta, incluso siguiendo el camino de países como Brasil, o apostar por estrategias diferentes para abordar esta problemática?

Mientras el Poder Legislativo argentino posterga un debate necesario, la sociedad civil toma conciencia sobre un tema que preocupa, y mucho. Son, en muchos casos, los propios jóvenes y adultos más afectados por la ludopatía, quienes mediante iniciativas locales están tratando de revertir las preocupantes estadísticas lo antes posible. Ante la falta de regulación nacional, el accionar colectivo gana fuerza y protagonismo. 

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