Derechos Humanos

38° Encuentro Plurinacional: ese abrazo colectivo que esperamos cada año

Corrientes recibió la edición 2025 del Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianxs, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries. "Aprender, militar y amar colectivamente en estos encuentros nos forma y nos empuja a seguir", escribió Olivia Villegas, corresponsal de Buena Data.

Este no fue mi primer Encuentro Plurinacional. El primero fue en 2022, en San Luis, y desde ese momento supe que quería volver cada año. Pero esta vez fue distinto: pude acreditarme como prensa y hacer la cobertura periodística desde adentro. Mirarlo desde ese rol me movió muchísimo. Me di cuenta de que amo hacer prensa, especialmente en marchas y espacios feministas, porque ahí la comunicación no es solo informar: es ser parte de una colectividad que se sostiene, se nombra y se acompaña.

Este año elegí dedicarme de lleno a registrar lo que pasaba. Estuve en los puntos culturales, sacando fotos, escuchando, capturando momentos que quizá para muchas pasen rápido, pero que juntas construyen memoria. Aprendí muchísimo de esa mirada colectiva: de cómo cada gesto, cada abrazo y cada grito se vuelven una forma de resistencia.

El clima del Encuentro tuvo esa energía que siempre se siente: una fuerza enorme, sobre todo de las pibas y juventudes. Pero también se sintió la tristeza y el desgaste en los cuerpos, producto de un gobierno que nos pega fuerte y que retrocede derechos. A la vez, encontrarnos en este contexto fue más hermoso y necesario que nunca. Fue como decirnos mutuamente “no estás sola”, incluso cuando querés mandar todo a la mierda. Ese abrazo colectivo que solo el Encuentro puede generar.

La sensación con la que me volví fue esperanza. No porque todo esté bien (al contrario) sino porque vernos, escucharnos y sostenernos reafirma que seguimos construyendo algo enorme. No siento que volví cambiada, sino más motivada. Con más fuerza que nunca para seguir el camino del feminismo y para seguir creciendo dentro de mi colectiva.

Para mí también fue muy importante vivirlo desde La Revuelta Adolescente. Es el segundo año de nuestro espacio y estar ahí como juventudes y adolescencias tiene un valor enorme. Somos parte del presente de estos movimientos y aprender, militar y amar colectivamente en estos encuentros nos forma y nos empuja a seguir. Ser adolescente en estos espacios no es menor: es una manera de decir que estamos acá, que somos parte y que tenemos mucho por aportar.

Si tuviera que resumir todo en una palabra sería: esperanza.