
Siempre viví en el barrio más aburrido de Tucumán: Villa Alem. Lxs chicxs no jugaban ni lxs vecinxs tomaban mate en la vereda. Por eso sólo me quedaba en casa a imaginar situaciones para plasmarlas en un papel con lápices o pinturas. Así descubrí mi pasión por el arte: escribir poemas, actuar en plazas y teatros de mi barrio. Al encontrar ese amor entendí que lo mejor es la originalidad. Por eso quiero cambiar al mundo que nos obliga a ser iguales. Lo distinto incomoda, pero es la mayor virtud.