
Mis amigos dicen que soy más chilota que las papas. En Chiloé, una isla al sur de Chile, cuando alguien tiene su tierra en la sangre y la lleva con orgullo a todas partes, se le dice así. Yo llevo mi tierra en el corazón. Nací un 14 de febrero, el día del amor y no creo que sea casualidad. Soy risueña y curiosa. Tan ávida de conocimiento que me comería el mundo. Y aunque me aterran los cambios, no me detengo, no callo. ¿Por qué lo haría? Si en la calle no se pudiera hablar, si algunos pocos hablan por todos. Lucho por la justicia social, la memoria y la revolución.