Bruno Ruffinengo

A los seis años, por una tarea de la escuela, le escribí una carta a “mi yo del futuro”. Desde ese día jamás paré de hacerlo.
Nacido en un barrio militar y criado en Avellaneda, me transformé miles de veces: gordo, flaco, charlatán, callado, vago, afeminado, marimacho. Vivo contradiciéndome, debatiendo conmigo mismo, preguntándome y midiéndome. Entre tanta paranoia, en la escritura y el debate encontré un hogar.
Me bauticé como Bruno a los 15 años. Soy militante, ricotero, estudiante, molesto y un par de cosas más.